no es una casualidad, si le das los mandos a la ultraderecha esto es lo que pasa, y esto es lo que ha hecho el Partido Popular, darle a Vox los mandos de la negociación y por eso Santiago Abascal se pasea por las comunidades, que por cierto niega, como el gran ganador de unos acuerdos que ni siquiera ha tenido que sudar. Lo último ayer en Extremadura con ese giro de la candidata popular, María Guardiola, que había puesto pie en pared ante algunas de las cuestiones de la agenda ideológica que Vox está consiguiendo imponer y que ayer ya rebajó un par de tonos su discurso, ya habla de diálogo y de entendimiento. O alguien en su partido le ha dicho que no se puede poner tan digna o la repetición electoral le asusta, o las dos cosas, que no son incompatibles.