Hoy es 8 de marzo y celebramos el día internacional de la mujer. Poco me parece un día. Deberíamos dar gracias a cada minuto por gozar de la compañía de esa mitad de la humanidad que siempre ha estado ahí, sobre todo en los mejores momentos de nuestras vidas. Y ha estado ahí en segundo plano, relegada siempre de forma sibilina por las normas heteropatriarcales no escritas que gobiernan nuestras sociedades modernas.
No hay debate. El que niega la existencia de la brecha lo hace por ignorancia o porque no desea que las cosas cambien. Te basta hablar con una mujer, interesarte por la historia de su vida, para entender los obstáculos diarios a los que se enfrenta. Las mierdas que tiene y ha tenido que aguantar, sólo por pertenecer al bando “equivocado” de la historia.
Tengo la suerte de haber vivido rodeado de muchas mujeres. Ello me ha permitido añadir su perspectiva vital a muchos de los aspectos que gobiernan mi día a día. Ellas tienen que ser las protagonistas de su victoria final, y es por eso que sé que mi rol es de aliado. No quiero caer en esas trampas mortales de la retórica en las que un grupo de machirulos glosa la figura de la mujer sin tener ninguna cerca. Eso sí, ellas saben que cuentan con mi hacha.
A mi madre, con quien tengo una relación nueve meses más larga que con todas los demás, que me crió y educó con todo el amor del mundo, y que tuvo la mala suerte de vivir su juventud en una época en la que las mujeres no eran ciudadanas de pleno derecho en este país. Gracias.
A mi compañera, maravillosa en todo lo que hace. Madre, amiga, trabajadora, pilar de esta familia. Que me dio la oportunidad y me permitió crecer como persona a su lado. Gracias.
A mis hijas, a quienes les he dicho siempre que no se arruguen, que defiendan sus derechos y que por favor hagan de este mundo un lugar mejor. Vuestro es el futuro. Gracias.
A mis amigas y compañeras de trabajo, de las cuales aprendo de continuo. Mi propósito es escucharos todavía más y apoyar la consecución de esos derechos que os ganáis día tras día. Gracias.
Gracias a todas. Porque un mundo mejor con las mujeres es un mundo mejor para todes. A ver si nos entra en la cabeza de una puta vez, y nos olvidamos de los malditos privilegios.
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No es mucho, pero aquí va mi pequeño granito de arena. Gracias a todas las mujeres que he conocido y conoceré. A pesar de tanto palo en las ruedas, hacéis del mundo un lugar mejor para vivir.
Añado. Parece que en la Asamblea de Madrid llevaban pegatinas con la bandera de España y la frase "No a la guerra". A Ayuso le ha sentado como un tiro. 😬
Unas palabras, poquitas, que no le hacen justicia. Pero de vez en cuando tengo que recordarme las cosas buenas de la vida.
Ella.
Dejemos por hoy el narcisismo a un lado. Hablemos de ella. La razón por la que estoy vivo. El calor que me sirve de faro cuando vuelvo a casa entre la niebla. La que evita que todo se hunda y convierte en calma chicha lo que hace un momento eran tormentas.
Ella siempre ha estado ahí. Ha sido el pecho sobre el que derramar lágrimas, y la mirada que todo lo entiende y respeta. Eso en los momentos malos. Me cuesta por otro lado recordar algún instante de felicidad del que no haya sido cómplice.
A veces soy malo con ella. Discuto, critico, o simplemente la descuido. Los locos es lo que tenemos. Mordemos la mano que nos da de querer. Pero me basta un segundo sin ella para darme cuenta de lo mucho que la necesito. Y entonces lamento todas y cada una de mis acciones que hayan podido insinuar siquiera una tara en su comportamiento.
A lo mejor no es perfecta. No lo puedo ni imaginar. Pero sé que es la pieza del rompecabezas que vino a mostrarme el paisaje, la visión general de una vida que merece la pena. Es mi compañera de viaje y mi destino.
A veces, se marchita un poco y parece una película a cámara lenta. Me gusta en esos momentos ofrecerle un abrazo, tratar de devolverle una ínfima parte de todo lo que ella me ha dado. Creo que lo consigo.
Con ella he mejorado como hombre, como padre y como hijo. Como compañero y amigo. Es la mejor madre, amiga, compañera, confesora, cuidadora, asesora y persona con la que podía haber soñado.
Escribo esto desde un tren que me lleva a toda velocidad hacia sus brazos. Cada segundo se me hace bola. Cada parada es un pequeño martirio, tolerable porque sé que, al final de la vía, ella me espera.
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Una vez más pensando que la única manera JUSTA de hacer unas oposiciones es publicando el temario íntegro que entra para que todes tengamos el mismo.
Pero claro, ahí se acaba el timo de las academias.
Esto coge rebujina.
Os dejo el anuncio de la presentación del libro:
Día 12 de marzo a las 19:00 en el Espacio Colombre. En toh lo gordo de Triana 😉
Me acompañará la poeta Dafne Benjumea.
Si alguien se anima a venir que me tire de la manga pa abrazarle.
Si no podéis pero os apetece leer el libro, pues el 17 se puede pedir en librerías o ya en la web:
https://www.macleinyparker.com/tienda/libros/mirto/galgos/
#libros #poesía #presentación #Sevilla #Galgos #MacleinyParker #DafneBenjumea
Llevo ya dando vueltas un tiempo a una teoría loca. La de que el fenómeno de los vasos comunicantes puede servir para explicar muchas dinámicas dañinas que afectan a nuestro día a día. En mi caso, me sirve para explicar cierto patrón que estoy detectando en el entorno laboral en el que me muevo habitualmente. En concreto, estoy hablando de los “IA-bros”, acólitos de la tecnología disruptiva y de la programación basada en “vibras” (como diría algún adolescente).
Imaginemos a un equipo dentro de una empresa. El equipo A, como en la tele. Su función es la de mantener, remozar y actualizar proyectos muy complicados, con mucha lógica de negocio detrás. Esto, para los que no sean del gremio, es una labor muy tediosa, con mucha carga de trabajo y que requiere de mucho esfuerzo cognitivo. Mucho más si, como es el caso de nuestro equipo A, ninguno de los proyectos que manejan fue creado por ellos. Es decir, y esto es importante, su labor siempre es la de mantener productos desarrollados por otros.
Partimos entonces de una situación de, podríamos decir, “secuestro intelectual”. Me explico. Una persona del equipo A se enfrenta a diario a los errores derivados de decisiones tomadas por otra gente. Como bien dicen en algunos tratados de psicología, la combinación de una gran responsabilidad con una total falta de control es la ruta más corta hacia el estrés. Y no meto en la ecuación la desmotivación que eso conlleva porque ya sería jugar con mucha ventaja.
La gente que tomó las decisiones puede seguir o no en la empresa. Puede estar en otros equipos. No tienen por qué ser jefes o cargos intermedios. Su único rol en este escenario es el de perpetradores. Son los que tomaron una decisión. No entro en si esas decisiones son buenas o malas, pero sí en el proceso mediante el cual se toman.
Cuando uno tiene que decidir entre varias alternativas, son muchos los factores que podemos tener en cuenta. Es verdad que al final, muchas veces es nuestro cerebro reptiliano (por favor, discúlpenme los psicólogos por esta burda simplificación) el que la toma sin más, por alguna corazonada. Pero en general valoramos en nuestras cabezas el coste y el beneficio de cada posible camino a tomar.
Ahí es donde yo quería llegar. Tengo la sensación de que, en algunos casos, muchas personas toman decisiones sólo en base al beneficio (y a corto plazo, además) porque inconscientemente saben que el coste se lo va a comer otro. En el caso de nuestra empresa de ejemplo, los miembros del equipo A no tuvieron ni voz ni voto en las decisiones originales, pero ahora se comen a diario las consecuencias de aquellas.
Tristemente, me da la impresión de que esto es algo generalizado. Y que nuestro querido equipo A no está solo en su cofradía. Miramos alrededor y percibimos este patrón en muchas escenas cotidianas. Jefes que compran productos software que nunca van a tener que usar. Tenderos que te recomiendan productos que ellos no consumirían. Curanderos que te prescriben remedios cuyos efectos secundarios no van a sufrir. En general, consejos vendo que para mí no tengo.
En informática, el caso más paradigmático quizás es el de la gente que programa de manera descuidada, porque es consciente de que no va a tener que mantener dicho código. Suele ser la gente que se lleva las medallas, trabajadores del mes que deslumbran con su rapidez. Mi hipótesis es que esto no funcionaría si estas personas tuviesen que responder de sus decisiones, esto es, mantener, documentar y reparar el fruto de su entusiasmo digital. Ya vendrán otros. El equipo A, por ejemplo.
En determinados ámbitos, como el de la investigación, es normal crear engendros tecnológicos, porque normalmente quieres probar una idea de forma rápida. Pero en estos casos la persona que lo crea no tiene pensado ponerlo en producción. Se lo guisa y se lo come, con más o menos dolores de cabeza. Sólo hay que ver muchos de los programas o scripts que acompañan algunos artículos científicos.
No me quiero extender mucho más, así que voy a intentar ir al grano. Lo que planteo es que, cuando los fanáticos de la IA nos venden el aumento de productividad asociado, en realidad ese tiempo ahorrado no desaparece, sino que se transforma y traspasa a otro pringado. Cuando formas parte del equipo A, no te hace mucha gracia que ciertas personas cojan mucha velocidad.
Si alguien deja caer algo de basura al suelo, y nuestra labor es recogerla, se hace y punto. Sobre todo si te pagan por ello y las condiciones son dignas. Pero es que ahora ese alguien esparce la mierda en moto y te piden que lo sigas corriendo.
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Me tomo un respiro pequeño en mi proyecto de fanzine cutre y publico algo que se me pasó por la cabeza en el blog.
Sorpresa en el buzón de @casatiajulia
Muchas gracias a la gente maravillosa de #LecturaSocial que me ha hecho el mejor regalo: dedicar una parte de su tiempo a escribir unas letras manuscritas (algunas tienen hasta dibujines) y echarlas a un buzón.
A quienes habéis dejado la dirección, os responderé por la misma vía y al resto, si estáis leyendo esto, muchísimas gracias ❤️
Estoy increíblemente aburrido en el trabajo hoy, y @CorioPsicologia y @fanta me dieron la idea el otro día de hacer un hilo de polsims y juegos adyacentes para disfrute de todes vosotres, amantes de mirar un Excel con florituras durante horas.
De hecho, le voy a poner ese nombre al hilo: #ExcelsConFlorituras. Vamos a ello.
Gracias al blog de Microsiervos (sí, soy así de viejo)... he encontrado esta MARAVILLA sobre la enmierdificación de Internet.
Every month the United States provides even more reason to boycott its products and companies — the strikes on Iran being just the latest.
In light of that, it’s a great time to ditch the products and services of US tech companies. I made a comprehensive guide to help you that I’ve been regularly updating for months.
Trabajo de Científico de Datos, sea lo que sea eso, pero he llevado muchas caretas distintas. Hice un doctorado en Aprendizaje Automático, y reconozco que me gusta, pero lo que siempre me ha emocionado ha sido el arte y la literatura.
Leo (bastante), escribo (poquito, pero he publicado una novela), camino, escucho música y me encanta ir al cine.
Foto de perfil: yo sonriendo con gorra y los ojos medio cerrados por el sol.
Foto de fondo: un nudo marinero en una cornamusa.
Data Scientist. PhD in Machine Learning. Developer. I have a past in Bioinformatics. Usually playing with R, Python and other languages. Wish I could be younger to learn Rust or Elixir.
Hobbies: reading, writing, walking, music, movies.
Profile photo: it's me smiling with my eyes half closed due to direct sunlight.