Las instituciones están llenas de fascistas y social-fascistas que perpetúan el régimen heredado del fascismo. La policía, la judicatura, el ejército... un día eran fascistas y al día siguiente "demócratas" de toda la vida para pilotar la llamada "transición".
Los partidos y sus finalidades ya han sido desenmascarados en numerosas ocasiones, al margen de que quien verdaderamente gobierna no ostenta puestos de representación sino que lo hace desde las atalayas de sus empresas.