Resulta que, como lo de bajarse libros ilegalmente de Internet para alimentar a las IAs les ha costado un pastizal en acuerdos judiciales, ahora lo que están haciendo de tapadillo es comprar libros de papel en cantidades masivas, cortarles el lomo, escanear todas sus hojas, y mandarlos a reciclar a continuación. Por supuesto, no estamos hablando de libros nuevos (que suelen tener una versión digitalizada y mucho más barata); estamos hablando de libros antiguos o raros.
En el caso de Anthropic, por ejemplo, se le llama Proyecto Panamá, y ha sido desvelado por el Washington Post (irónicamente, el periódico propiedad del dueño de Amazon).
Ahora, libreros de viejo de toda España denuncian que les están comprando masivamente libros antiguos y raros, típicamente ensayos, y que creen que la causa es precisamente esta práctica. La cosa llega tan lejos que han pedido la intervención del Ministerio de Cultura para impedir este expolio. Y eso que se deben estar forrando con tanta venta. Pan para hoy y hambre para mañana, claro, si es que estos libros efectivamente se están destruyendo.
Me pega que a los de CEDRO los libros de antiguo que no hay ni la más mínima probabilidad de que se republiquen o están en dominio público les importan un rábano.
Pero eso sólo ellos lo saben.
@jgg igual no he sido suficientemente claro con la ironía 😉