Ninguna duda de que todos los concursos literarios de aquí en adelante van a estar plagados de IA, y que nadie va a comprobar nada.
Propongo que a partir de ahora, si se quiere ser serio, solo se acepten originales manuscritos o mecanografiados.
Mi argumento es que una persona que recurre a la IA no se va a tomar la molestia de pasar horas transcribiendo lo que le ponga la máquina.
Y que al resto nos gusta escribir.
Cierto, habrá gente que mecanografiará el texto de la IA y en paz.
Aún peor, si buscan, podrían usar una impresora de margarita, que usa la misma técnica que las máquinas de escribir de toda la vida, y que hace mucho que dejaron de fabricarse por motivos obvios.
Por otra parte, te quites a los que te quites, bien quitados estarán.
Dicho lo cual, esta solución puede ser tremendamente injusta para alguien que honestamente ha escrito algo y que puede tener una letra horrorosa o ser un desastre tecleando. La calidad de la letra tiende a condicionar la percepción de la calidad de un texto, especialmente cuando es prácticamente ilegible o tiene muchas erratas o faltas de ortografía.