Sólo he leído una novela de Bond, y ni siquiera era la primera, pero me sorprendió tremendamente que era más humano, vulnerable y menos machista que en las películas. Aparentemente, el sexismo, el absurdo, etc. son una fiebre sesentera de la que aún quedan restos, por mucho que la versión de Daniel Craig rompiera bastante con ello. Los personajes eran igualmente bastante planos, pero, ey, estamos hablando de la versión británica del pulp estadounidense. Historias que se leen solas, con personajes y tramas muy simples. Ideal para leer cuando no estás para virguerías. Sabes a lo que vas. Con la ventaja de que Fleming no tiraba tanto de diccionario de sinónimos como sus equivalentes estadounidenses que, con frecuencia, recargaban demasiado el lenguaje.
Realmente, en los 60 y 70, Bond era un placer culpable; una fantasía masculina (y también femenina, ojo, que por algo eligen los actores que eligen). A partir de ahí intentan modernizarlo, con éxito variable, y ya no es lo mismo.
Al que le vayan este tipo de locuras, recomendarle los cómics de Nick Furia de Steranko, la respuesta de Marvel a las películas de Connery, donde Furia es un superespía con todo un ejército a sus órdenes, enfrentándose a villanos pasadísimos de vueltas, típicamente nazis, con una tecnología que ríete de Star Trek, y eso sí, sin sexo, que para algo estaba la censura de la época.
@jgg @teknomagic Justo, la peli por lo que veo tiene mucho de autoparodia, pero fue tan exitosa que acabó marcando tendencia!