Una de las cosas más fascinantes de Doraemon es que los guiones están pensados para que los niños, en vez de empatizar con el niño protagonista, empaticen con el extraterrestre raro.
Dado que, de alguna forma, Doraemon actúa como una especie de "padre" para Nobita, sospecho que la idea era que los niños aprendieran a entender a sus padres.