En tiempos, había quien delegaba felicitar (y hasta regalar) en su secretaria.
La versión 2.0 de esto fue lo de copiar mensajes de otros y mandarlos como propios.
El último grito de esta forma de hipocresía son los mensajes generados por IA que se hacen pasar por escritos por el remitente.
Si me vas a felicitar, felicítame tú, y no me mandes a tu secretaria, ni a tu asistente de IA.
Es mil veces mejor un "¡Feliz año!" pelado que un "En estas fechas tan señaladas, aprovecho para desearte un cordial...".
Si no es auténtico, es peor que nada.