Va siendo hora de que se prohíban por ley las pseudociencias en las teles públicas, ya que su promoción va claramente en contra de la utilidad social que se supone deben tener.
Y también de que se revise si tiene sentido que un canal temático de documentales, al que se le asignó una frecuencia porque se presuponía que iba a promocionar la cultura y la ciencia, siga teniendo esa frecuencia una vez ha quedado claro que lo único que promueve es la ignorancia y la estupidez.