No sé cómo se reparten competencias en esto, pero cuesta entender que la Comisión Europea mande a alguien a un sarao internacional sin que la alta representante Kallas le dé el visto bueno.
Que ya sé que Kallas en el fondo es una mandada de todos los demás; pero si hubiera pasado por ella se hubieran ahorrado el abucheo general.
Por no hablar de que ¿con qué autoridad va a plantarse Kallas delante de Trump, Netanyahu y compañía a decirles nada sobre Gaza ahora?
En política exterior no se puede hablar a dos voces.