Este asunto está muy confuso. Lo único que me queda claro es que ser mujer y buscar trabajo o fondos en Silicon Valley es la empresa más absurda del mundo. Imposible. Y bueno...
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La mafia gay de Silicon Valley: Todo sobre el mayor rumor de la industria tecnológica
Hace tiempo que se rumorea que los hombres homosexuales dirigen Silicon Valley. WIRED lo investiga.
https://es.wired.com/articulos/la-mafia-gay-de-silicon-valley-todo-sobre-el-mayor-rumor-de-la-industria-tecnologica?utm_source=whatsapp&utm_medium=social&utm_campaign=aud-dev&utm_content=one_link&utm_social-type=owned
La única emprendedora de Silicon Valley que me suena es Elizabeth Holmes.
Y acabó en la cárcel por estafa.
Merecidamente, las cosas como son.
Sobre lo que comenta el artículo, entre hombres gays que se favorecen mutuamente a cambio de sexo y hombres heterosexuales que favorecen a mujeres a cambio de sexo, la verdad, me da más o menos igual: me parece todo una grandísima aberración.
El hecho de que el propio titular califique su tesis de rumor da a entender que probablemente sea mentira o una grandísima exageración; y no me consta que ninguno de los grandes de Silicon Valley sea gay, pero qué sabré yo lo que hacen de puertas a dentro.
Si no me vi venir lo de Gates en aquella isla, como para saber qué hacen los demás.
Ok, 3 de bastantes más, y todos, digamos, de segunda generación. No está ninguno de los que fundaron las 4 grandes (Google, Amazon, Meta, Microsoft). Se diría que viene a ser el porcentaje que toca, visto los que hay en el resto de la población.
Sobre lo segundo: precisamente a lo que me refería era a que no he oído historias de ese tipo, y bien que me alegro de ello.
Yo diría que el principal motivo por el que no hay mujeres entre los fundadores de las grandes tecnológicas es, principalmente, porque es un mundo abrumadoramente masculinizado, y porque los grandes inversores de capital riesgo son tan machistas como son.
No sé de dónde viene la aberrante idea de que la tecnología es cosa de hombres (aunque la publicidad tuvo muchísimo que ver), pero era una idea tremendamente enraizada entre la gente que creció en los 70 y 80, especialmente entre las niñas. Y así nos va.