Alguien ha dicho que la derechización se explica por la sustitución del discurso racional por la emoción. Y entiendo por dónde va, pero:
Fueron las emociones (indignación, esperanza, alegría) las que llenaron las plazas en el 15M. Son las emociones (solidaridad, rabia) las que llevan a jugarse el tipo en un desahucio. Los discursos racionales vienen luego y justifican cualquier cosa. El problema no es que dominen las emociones, es que las emociones que se promueven son el egoísmo y el miedo.
La emoción y la razón deben ser dos caras de una misma moneda. Cuando se actúa sin una de las dos, vamos mal. Especialmente si sólo actúa la emoción, porque te va a salir el tiro por la culata casi seguro.
En el 15M la razón era importantísima. Los debates que se hacían se basaban en el análisis de situaciones reales y la búsqueda de soluciones, buscando datos, conocimiento, experiencia. Eran, por tanto, racionalidad a ultranza. Rara vez eran de tipo emocional. La emoción podía ser el punto de partida, pero no era el camino. El discurso era un discurso racional.
En cambio, los discursos de estas derechas de ahora no soportan el más mínimo análisis racional o científico. De hecho, son en su mayor parte anticiencia e irracionales (de ahí tanto antivacunas, tanto Iker Jiménez, tanto apelar al famoso "sentido común").
La razón puede justificar muy pocas cosas, porque muy pocas cosas tienen lógica y se basan en hechos.
Si con discursos racionales puedes justificar cualquier cosa, es que esos discursos no son racionales, en todo caso meros sofismas.
Y es extremadamente peligroso no saber distinguir la diferencia.
Así nos va.
En informática tenemos un dicho: "garbage in, garbage out". Significa que por bien hecho que esté un programa, si los datos que se le meten son erróneos, los resultados que dé serán también erróneos.
Con la lógica pasa lo mismo (y por los mismos motivos): Aristóteles, como la mayoría de los griegos, partía con frecuencia de información más que discutible, y de un gran número de aprioris que hoy resultan bastante risibles.
No era un problema de racionalidad, era un problema de ignorancia.
Y no seré yo el que diga que las emociones sólo pueden ser negativas. De hecho, creo que no existen emociones positivas o negativas, porque toda emoción en su justa medida y dirección es buena y, cuando no, es mala.
Las emociones son lo que nos mueve (y eso, en principio, es bueno), pero es la razón la que debe decirnos cómo.