Historias de un tendero.

Esta mañana una mujer mayor pasea con su nieto de apenas 3 años. El niño se empeña en entrar en una tienda donde, entre otras cosas, venden chuches.

La mujer le dice que no, pero el niño no hace ni caso, entra a la tienda y comienza a mirar las estanterías. La abuela lo coge de la mano para sacarlo, pero el infante se tira al suelo y comienza una pataleta.

La señora lo suelta y lo amenaza con dejarlo ahí y marcharse para casa, algo que no surte ningún efecto.

Después de un tira y afloja que dura menos de medio minuto, el niño agarra un pastelito y huye hacia el fondo de la tienda. Su abuela mira al dependiente sin inmutarse, está claro que no va a mover un dedo para poner fin a esta situación.

El dependiente sale de detrás del mostrador y con rostro serio, se acerca al niño. Le dice que tiene que obedecer a su abuela, y que no puede coger lo que quiera sin permiso. Con cuidado, le quita el pastelito y lo deja en su sitio, y le dice con cara seria:

- "Ahora tienes que salir, tu abuela te está esperando".

El niño lo mira con cara seria pero no mueve un músculo, así que el dependiente vuelve a hablarle con rostro serio:

- "Tienes que salir, si no lo haces tendré que sacarte yo. ¿Quieres que lo haga?"

El niño mueve la cabeza y hace un gesto afirmativo, así que el dependiente lo agarra con cuidado por debajo de los brazos, y lo saca del local.

Y así, niño y abuela se marchan agarrados de la mano como si no hubiese pasado nada.

#trabajardecaraalpublico

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@sadrarin

Vaya morro digno de un oso hormiguero que tiene la abuela.

Así sale el crío, claro.

Y lo peor es que si es abuela, lo más probable es que haya al menos una persona adulta que ha sido educada por ella.

Poco nos pasa.

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