Aún es pronto pero la música que silban Podemos, Sumar y demás suena más bonita ahora que en 2023. Adelante con lo de Gabriel Rufián. ¿Que por qué él? Porque lleva meses y años picando piedra. No es momento de matizar ni de resoplar. Hay que hacer fuerza. Adelante Andalucía es la prueba de concepto.
Rufián suena bien y todo lo que se quiera, pero hay dos problemas:
- No me imagino a un señor de Burgos que ha cambiado su voto por lo de la amnistía votando ahora nada menos que a un señor de ERC. Y es imprescindible recuperar a estos votantes.
- En ERC no le apoyan en esto.
Estos dos factores pueden hacer que en campaña lo hicieran trizas con extrema facilidad.
Personalmente, un tercer motivo que veo es que se lo tiene un poco subidito. Pero igual es cosa mía, qué sé yo.
@jgg Supongo que la clave será cómo se articule. Sigo pensando que el error es esperar que triunfe una misma lista en todas las provincias. Es evidente que cada territorio tiene sus prioridades
Depende sobre todo de cuántos escaños tenga esa provincia.
La división es letal en provincias donde sólo hay 2 o 1 (como Soria), porque se lo deja todo a la derecha.
En cambio, en provincias donde hay más de 30 (como Madrid o Barcelona), es fundamentalmente irrelevante.
La mayoría tienen 6 o menos, con lo que la división hace daño.
Por ejemplo, en Extremadura y las dos Castillas no es muy buena idea que haya izquierdas regionalistas, porque son muy pocos escaños por provincia y el efecto neto tiende a ser que escaños tradicionalmente del PSOE pasen al PP. Lo ideal sería una lista unitaria de izquierdas.
En Cataluña hay fuertes contrastes; el caso más claro es Barcelona (32) vs Lleida (4). Entiendo que allá los partidos estarán sacrificando sistemáticamente su estrategia en Lleida en favor de Barcelona; si no, no se explica tanto partido en el parlamento catalán.
Un ejemplo obvio es Ceuta, que tiene sólo un escaño, que, obviamente, se lleva siempre la lista más votada. Si el 50% de los ceutíes votan izquierda, y el otro 50% derecha, si la izquierda va dividida, el escaño se irá inevitablemente a la derecha, y la izquierda se quedará sin nada. Habría que apañárselas para ser el partido más votado (complicado), o juntarse con el PSOE. No hay otra.
En provincias donde hay 3 escaños a repartir, si tenemos:
PP: 34
PSOE: 32
Izquierda: 34
El reparto de escaños sería:
PP: 1
PSOE: 1
Izquierda: 1
En cambio, si va dividida:
PP: 34
PSOE: 32
Izquierda A: 17
Izquierda B: 17
El reparto de escaños sería:
PP: 2
PSOE: 1
A pesar de que ha habido el doble de votos de izquierda que de derecha, la derecha se lleva el doble de votos que la izquierda. Es decir, que por mucho que se movilice la izquierda, salvo que consiga más de 2/3 de los votos (cosa harto difícil), la división le crucifica y lleva a una mayoría totalmente injusta de la derecha.
En cambio, en una provincia con 32 escaños, esos mismos votos darían:
PP: 11
PSOE: 11
Izquierda A: 5
Izquierda B: 5
Es decir, que esta provincia el porcentaje de escaños sí que se ajusta al porcentaje de votos.
En estos ejemplos no he metido más que un partido de derechas por simplificar; la existencia de Vox hace todo esto más proporcional, pero en cualquier caso el bloque más dividido tiende a perder escaños.
Estas cuentas las he hecho usando este simulador, por si quieres probar:
https://icon.cat/util/elecciones